Construyendo sinergias

A lo largo de los años he aprendido que los mejores proyectos no nacen solo de una buena idea. Nacen de una relación de confianza, de conversaciones largas, de probar, corregir y volver a empezar. En definitiva, de trabajar codo con codo con las empresas que confían en nosotros.

Construyendo sinergias

Este año hemos recibido una noticia que nos hace especial ilusión: la serie de ruedas BOLA, diseñada para Robby, ha sido reconocida con el iF Design Award. Un premio que se suma a otros reconocimientos internacionales obtenidos anteriormente —Muse Design Awards, French Design Award, American Good Design o IDEA—.

Construyendo sinergias

Pero, más allá del premio, lo verdaderamente importante es lo que hay detrás.

Con Robby llevamos trabajando desde 2013. Más de una década de colaboración en la que el diseño se ha ido afinando con el conocimiento técnico de la empresa, con su experiencia en fabricación y con una visión compartida sobre cómo debe evolucionar el producto.

BOLA es un buen ejemplo de esa forma de trabajar.
Su geometría esférica transmite suavidad y equilibrio, pero en realidad responde a una lógica muy clara: proteger una estructura robusta y mejorar la funcionalidad. En su versión con freno “Click-Clack”, además, el sistema permite visualizar y accionar el bloqueo de forma intuitiva. No solo funciona mejor: se entiende mejor.

Ese es, para mí, uno de los grandes objetivos del diseño industrial.

Lo interesante es que estas colaboraciones no se quedan aisladas. Cuando trabajas durante años con empresas que creen en el diseño, empiezan a generarse sinergias naturales entre proyectos y entre clientes.

Un ejemplo claro es este asiento dinámico diseñado para EMOBOK. Un producto pensado para espacios de trabajo flexibles, que combina movilidad, almacenamiento y asiento en una sola pieza. Un diseño que juega con la idea de movimiento, versatilidad y libertad de uso.

Y para que todo eso ocurra, necesita algo esencial: moverse bien.

Ahí es donde piezas técnicas como las ruedas cobran un papel fundamental. Componentes que muchas veces pasan desapercibidos, pero que son decisivos en la experiencia de uso del producto. Cuando una rueda funciona con suavidad, estabilidad y seguridad, el objeto completo cobra sentido.

Por eso me gusta pensar que, en cierto modo, proyectos como BOLA y productos como forman parte de una misma conversación sobre diseño. Empresas distintas, contextos distintos, pero una misma cultura de producto.

Cuando un cliente crece, cuando sus productos evolucionan y son reconocidos internacionalmente, sentimos que nosotros también crecemos con ellos.

Porque el diseño, al final, no es solo una cuestión de forma o de función.
Es también una suma de relaciones, de confianza y de trabajo compartido.

Y cuando esas piezas encajan, el resultado siempre va más lejos que cualquier proyecto individual.